Cofradía de la Santa Vera Cruz y Devota Hermandad del Santo Cristo de Zacatecas y Santa María del Socorro, Madre de Dios y Señora Nuestra. Parroquia de Santiago Apóstol, Montilla (Córdoba).
Santo Cristo de Zacatecas (1576). Anónimo mexicano, adscrito al Taller de Cortés. Madera de colorín, papel amate y cañeja de maíz; tallado, moldeado, modelado y policromado.
Santa María del Socorro (2005). Antonio Bernal Redondo. Madera de cedro; tallada y policromada.
La cofradía de la Vera Cruz montillana hunde sus raíces en la primera mitad del siglo XVI. No se conoce el año de su fundación, pero hay autores que afirman su existencia ya en 1535, establecida en la ermita del mismo nombre que estaba edificada junto a la puerta de entrada del castillo de los Fernández de Córdoba[1]. Desde allí, cada Jueves Santo efectuaba una procesión de sangre portando un Cristo Crucificado y una Virgen Dolorosa por las calles de Montilla, con estación en el convento de San Agustín.
En 1576 la cofradía recibirá en donación la imagen del Santo Cristo que hoy llamamos de Zacatecas, lo que marcará el propio devenir de la corporación pasionista y la historia de la religiosidad popular de la ciudad. Ese año, el próspero indiano Andrés de Mesa regresaba de su residencia en el virreinato de Nueva España después de doce años, acompañado de su esposa doña Francisca, una descendiente de Hernán Cortés con la que había casado en Ciudad de México. El matrimonio trasladaba consigo un holgado equipaje familiar, entre cuyas pertenencias se hallaba la insólita efigie del gran Crucificado. El día 10 de septiembre, el matrimonio asentaba ante escribano público la entrega del «Santo Cristo» a la corporación montillana[2]. Esta donación supone el primer testimonio documentado de la llegada de una hechura de imaginería ligera novohispana a la diócesis de Córdoba.

La materialidad del Cristo de Zacatecas responde a la tipología de obras producidas en los talleres mexicanos de escultura, en la que se fusionaron saberes y técnicas de la imaginería que se producía en Europa con los materiales indianos de raíz prehispánica, destacando el uso de madera de colorín, cañeja o interior de la caña del maíz y el papel amate. Reflejo del mestizaje temprano al que se vio sometido el Nuevo Mundo y también su nuevo arte.
En el caso de la hechura del Cristo de Zacatecas, se adscribe al ‘Taller de Cortés’, uno de los primeros y prolíficos obradores que iniciaron su producción en la zona del centro de México a mediados del siglo XVI[3]. Respecto a su singular estética, da efectiva respuesta a las demandas iconográficas de la religión católica, necesarias tanto para atender a la evangelización de las nuevas tierras como a los usos votivos asimilados que allí ya estaban en práctica.
Además, no se puede olvidar que efigies como esta fueron remitidas a la antigua metrópolis en un alto número[4]. Son palpable reflejo de la preferencia de sus donantes y de la aceptación popular, gracias a su gran formato, liviano peso y dramática expresividad, tal y como se aprecia en el Santo Cristo indiano donado por los ‘Cortés de Mesa’. El Cristo de Zacatecas, próximo a cumplir el 450 aniversario de su llegada a Montilla, tiene un lugar destacado en la Historia del Arte de Hispanoamérica.
Respecto a la Mater Dolorosa que lo acompaña en el Calvario, hay que decir que la advocación ‘del Socorro’ emana de una iconografía letífica de la Virgen María procedente de los territorios italianos ligados a la Monarquía Hispánica. Aunque se desconocen los orígenes de su veneración en Montilla, es muy probable que esté relacionada con alguno de los vecinos que acompañaron al Gran Capitán en sus campañas italianas, cuando no al propio Gonzalo Fernández de Córdoba, como ocurre en la villa de Pedroche[5].
La documentación exhumada hasta el momento conduce al fuerte vínculo que la imagen mantuvo en el siglo XVI con los ‘Rodríguez de Baeza’, un linaje estrechamente ligado a los Fernández de Córdoba desde el siglo XV, que tenían su enterramiento familiar junto al altar de la Virgen. Así lo manifiesta uno de sus más fervientes devotos, el Lcdo. Juan Rodríguez de Baeza, sobrino de Hernando de Baeza (secretario del Gran Capitán), quien en su testamento desea ser inhumado al pie de dicho altar, junto a su padre, y ofrece un generoso donativo a la Virgen en aras de que “Nuestra Señora benditísima se acuerde de socorrerme en esta vida y al tiempo que Nuestro Señor me llamare”[6].
Después de 1580 la advocación ‘del Socorro’ se relaciona con la imagen mariana dolorosa que recibe culto en la ermita de la Vera Cruz, pues a la primitiva hechura letífica se le mudará la advocación después de unas misiones dominicas en la villa, y pasará a titularse ‘del Rosario’.
La imagen actual es obra del imaginero cordobés Antonio Bernal Redondo y fue bendecida el 11 de diciembre de 2005. Responde a la tipología de imágenes de candelero para vestir, y estéticamente recuerda al quehacer de la escuela barroca granadina del seiscientos. Vino a sustituir a una imagen anterior que había sufrido varias intervenciones fallidas a lo largo del siglo XX, cuyo rostro y manos se conservan en el interior de la hechura actual.
Su paso procesional ha sido realizado por "Talla Ornamental Ortiz Jurado", con una fase de carpintería entre 2005 y 2008, y una fase de talla comprendida entre los años 2014 y 2020.
*Catálogo Córdoba, Vía Sacra de Occidente: Magno Vía Crucis. Córdoba, 2025; págs. 118-123.
Créditos fotográficos: Chema G. Mármol.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1 LORENZO MUÑOZ, Francisco de Borja: Historia de la M.N.L. Ciudad de Montilla. Año 1779. (Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque. Ms. 54, pp. 57-61.)
2 En el preámbulo del acta notarial, Andrés de Mesa recuerda su estancia americana y declara su propósito: “yo he residido en las Indias algunos años y de ellas yo truxe una hechura de un Xpto para que esté y se ponga en la casa y iglesia de la dicha cofradía de la Santa Vera Cruz desta dicha villa, porque con este intento yo lo truxe e para que esto tenga efecto otorgo y por el tenor de la presente escriptura”. Archivo de Protocolos Notariales de Montilla (APNM). Escribanías s. XVI. Leg. 101, ff. 84 v-87v.
3 AMADOR MARRERO, Pablo F. “Las obras desde su materialidad: impronta indiana”. En: Tornaviaje. Arte iberoamericano en España, Madrid, 2021, pp. 103-127.
4 GARCÍA-ABÁSOLO, Antonio y GARCÍA-LASCURAÍN, Gabriela (Coords.). Imaginería indígena mexicana. Una catequesis en caña de maíz. Córdoba, 2001.
5 PÉREZ PEINADO, José Ignacio. Nuestra Señora del Socorro. Convento Franciscano de Pedroche y Patronato del Gran Capitán. Córdoba, 2000.
6 “Ítem mando se den tres mil maravedís a la ymagen de Nª Sª del Socorro que está en la yglesia del Sr. Santiago desta villa junto al Sagrario para ayuda al tabernáculo o para aquello que el administrador de la cofradía della lo quisiere emplear, porque Ntra. Señora benditísima se acuerde de socorrerme en esta vida y al tiempo que Ntro. Señor me llamare los quales mis herederos al tiempo que yo fallezca cumplan”. ANPM. Escribanías s. XVI. Leg. 32, f. 454.

