viernes, 7 de julio de 2017

EL FRANCISCANO MIGUEL DE AGUILAR (1655-1729), BREVE SEMBLANZA DE UN ESCRITOR MONTILLANO.

El pasado año fueron publicadas las Actas del curso y congreso de Franciscanismo celebrados en 2014 y 2015, bajo la dirección y edición del Dr. Manuel Peláez del Rosal, presidente de la Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos.

En el primero de ellos, presentamos una comunicación con el propósito de aproximarnos a la vida y obra de un paisano desconocido, el seráfico fray Miguel de Aguilar –teólogo, profesor, biblista y prestigioso predicador– de quien traemos hasta estas páginas una breve semblanza con el fin de divulgar su existencia y obra localizada.

A modo de avance biográfico, podemos adelantar una serie de datos y fechas de nuestro personaje y su familia. Miguel nace en Montilla en 1655, siendo el primogénito de Alonso Pérez de Aguilar y Antonia de Robles, quienes celebraron su bautizo en la Parroquia de Santiago el miércoles 13 de octubre de aquel año(1), para el que fue su padrino Don Ramiro de Barnuevo, caballero del hábito de Santiago(2). El joven matrimonio había verificado sus esponsales el 25 de noviembre de 1654 en el mismo templo(3).

La familia Pérez de Aguilar y Robles creció con tres hijos más: Alonso, Luis y María. Vecinos en la calle Horno Nuevo (en la actualidad c/ Médico Cabello), desde la cuna la prole gozó de un ambiente religioso muy cercano, pues el padre tenía dos hermanos clérigos, y uno de ellos, Fray Lorenzo, ocupó el priorato del convento de San Agustín de Montilla. 

Poco sabemos de la infancia y juventud de Miguel, que no hubo de ser muy dispar a la de la mayoría de sus contemporáneos. Probablemente recibiera su educación primaria en el Colegio de los Jesuitas, para después pasar al Colegio de Córdoba. De vuelta en Montilla, percibiría la llamada de Francisco de Asís, cuyo sayal tomará en el noviciado del convento observante de su tierra natal.

Es muy posible que influyeran en tal decisión dos acontecimientos cardinales en la vida del joven Miguel. El primero, familiar, cuando en febrero de 1673 muere repentinamente Dª Antonia de Robles. El segundo toca al ámbito espiritual, ya que el 25 de enero de 1675 el pontífice Clemente X beatifica al venerable Fray Francisco Solano, momento muy esperado y festejado en Montilla.

Ese mismo año Miguel cumple los veinte años, edad en que ya se podía ingresar en el noviciado. Los montillanos celebran por todo lo alto el ascenso a los altares de su paisano misionero, a quien los Marqueses de Priego ya habían votado protector de la ciudad y de todo el señorío el 14 de marzo de 1647, voto que es ratificado once días después por el cabildo municipal(4). Las autoridades locales volvieron a invocar la protección de Solano en el cabildo de 13 de enero de 1681, una vez beatificado y por indicación de los Marqueses de Priego, además de dotarle una fiesta anual en su honor(5). 

Es más que probable que en este período Fray Miguel de Aguilar se encontrase en el convento montillano ya profeso, completando su formación teológica, para luego culminar sus estudios mayores hasta alcanzar el ministerio sacerdotal años después en Sevilla o Granada.

En febrero de 1682 su padre, ahora llamado Alonso Pérez Navarro, decide ordenar sus últimas voluntades bajo testamento. Después de entregar su alma a Dios, su cuerpo a la sepultura familiar de la iglesia conventual de San Agustín y enviar las limosnas oportunas a sus devociones y obras pías, recoge una serie de cláusulas donde especifica cómo destinar y repartir su herencia. 

  
Portada del Enchiridion Predicable, una obra
de apoyo al teólogo para el estudio de la Biblia.
 Fue la primera obra escrita por Fr. Miguel
de Aguilar, publicada en 1706.
A través de la escritura notarial es posible seguir la pista a los hijos del viudo Alonso, quien estipula y declara que “tengo por mis hijos legítimos a fray Miguel de Aguilar del orden de mi padre san Francisco de Asís, y a fray Luis de Aguilar del Orden del Sr. San Agustín los quales son religiosos profesos y al tiempo de sus profesiones renunciaron en mí sus legítimas paterna y materna por lo qual no son ya interesados a mis bienes y hacienda”(6). El testador no indica el lugar de residencia de sus hijos, lo que manifiesta que eran moradores en los conventos de su ciudad natal(7).

Por tanto, los herederos de sus bienes serán sus hijos “D. Alonso de Aguilar, que está sirviendo a Su Majestad en el ducado de Milán” y su hermana Doña María de Aguilar, a la que encomienda la parte de su hermano ausente hasta “que el susodicho vuelva a estos reinos la dicha su hermana tenga en su propiedad los bienes que le tocaren de la dicha mi hacienda”(8).

Poco más sabemos de Fr. Miguel de Aguilar hasta 1704. El 25 de octubre de aquel año tiene lugar en Córdoba el capítulo de la Orden, donde Fr. Miguel ya es Lector Jubilado y resulta elegido Definidor de la provincia franciscana de Granada(9). Como tal, adquiere gran fama de teólogo y predicador apostólico, lo que le hace viajar por el extenso territorio andaluz.

Por la publicación de sus escritos y sermones, sabemos que en 1706 se halla en Alcalá la Real, al año siguiente en Alcaudete y dos años después está de nuevo en Córdoba.

Nuevamente lo hallamos en la ciudad de Acisclo y Victoria, donde asiste al capítulo provincial de 1711, del cual saldrá elegido para ocupar el cargo de Provincial, cuyo mandato no estuvo exento de discordia y dificultades(10). Durante los tres años que está al frente del privincialato Fr. Miguel de Aguilar impulsa la reforma de los conventos de Baena “cuya mayor parte fabricó de nuevo” y de Priego.

Tras un paréntesis de tres años que Fr. Miguel pasa a predicar en la provincia la Provincia franciscana de los Ángeles (que ocupaba la vega del Guadalquivir y parte norte de los territorios de Córdoba, Sevilla, así como se adentraba en Extremadura y algunas poblaciones de Castilla), en el trienio posterior nuevamente resulta elegido Custodio de la Provincia de Granada, cuyo capítulo fue celebrado el día 23 de octubre de 1717 en el convento de San Esteban de Priego(11).

  
Portada de Luz Seraphica, libro de obligada
 lectura para los miembros del Venerable
 Orden Tercera. Vio la luz en 1709.
Desde su vuelta, Fr. Miguel de Aguilar situó su residencia definitiva en el convento de San Esteban de Priego, donde pasará el resto de sus días hasta que fallece sobre el mes de junio de 1729, cuando la Orden Franciscana celebraba su Capítulo General en la ciudad de Milán.

Antes de morir, el ya septuagenario franciscano tuvo el gozo de conocer y festejar la canonización de su paisano y referente espiritual, San Francisco Solano, de quien el cronista de la Orden, Laín y Rojas, dice tras reseñar el óbito de Fr. Miguel: “Por estos tiempos se celebraban con particulares regocijos en la Provincia de Granada las canonizaciones de varios santos de la orden, especialmente de su ilustre hijo San Francisco Solano, natural de Montilla, profeso de aquel mismo convento, maestro de novicios y guardián de San Francisco del Monte, apóstol del Perú canonizado por el señor Benedicto XIII”(12).

APORTACIÓN BIBLIOGRÁFICA

La obra literaria de Fr. Miguel de Aguilar –localizada hasta la fecha– es meramente de materia religiosa. Hemos hallado cuatro obras, todas impresas en la primera década del siglo XVIII. Su notoriedad como eminente teólogo le llevó a escribir un manual complementario para el estudio de la Sagrada Escritura y un compendio de la historia, reglas, observaciones e indulgencias para el ejercicio de los miembros del Venerable Orden Tercero. Además, dada su fama de gran predicador, sus fervorosos seguidores patrocinaron la edición de dos sermones, lo que nos hace prever que fueran más las obras de este tipo llevadas a la imprenta.

En 1706 ve la luz la primera de ellas, bajo el título de Enchiridion Predicable, un manual destinado a los teólogos, que complementa y ayuda al mejor conocimiento y estudio de la Biblia. El libro, del que sólo conocemos una edición, fue estampado en la Imprenta de su Ilustrísima, de Alcalá la Real, por Francisco de Ochoa en 1706, a expensas Gonzalo Antonio de Padilla Pacheco Guardiola y Solís, Caballero de la Orden de Calatrava. Comprende un total de 224 páginas en octavo(13).

En 1707 Fr. Miguel de Aguilar predica en el convento de Santa Clara de Alcaudete, de cuyas lecciones hemos localizado dos sermones impresos. El primero de ellos tiene lugar el día 25 de marzo, viernes de cuaresma, como indica el título del opúsculo de 32 páginas que carece de pie de imprenta, aunque la Aprobación Eclesiástica fue dada en Alcalá la Real(14). Su contenido versa sobre la actualidad del momento histórico, donde el franciscano proclama una abierta defensa a favor de la causa de Felipe V, cuyo reinado comenzó con la Guerra de Sucesión (1701-1715). 

Unos meses después vuelve a subir al púlpito del convento de las clarisas con ocasión de declamar la acción de gracias que la villa de Alcaudete ofreció a San Francisco de Asís por el natalicio del príncipe Luis I de España, primogénito de Felipe V, manifestando una vez más su adhesión a la causa borbónica en plena guerra. El panegírico, de 24 páginas, fue estampado en Córdoba en la imprenta episcopal por los tipógrafos Diego de Valverde y Leyva, y Acisclo Cortés de Rivera(15).

 
Sermón predicado por  Fr. Miguel de Aguilar
en la villa de Alcaudete, que fue impreso en 1707.
Por último, en 1709 aparece la obra más conocida de Fr. Miguel de Aguilar(16), cuyo título resume su contenido: Luz seraphica: breve compendio del venerable Orden Tercero de Penitencia de N. Seraphico P. S. Francisco y de sus principales indulgencias, siendo auspiciada por el licenciado Gregorio de Leyva y Martos, sacerdote de Alcaudete miembro de la Orden Tercera. Y, aunque carece de pie de imprenta, su publicación está aprobada por el Ordinario de Córdoba, lo que induce a algunos bibliógrafos a señalar como su lugar de impresión(17).

A MODO DE CONCLUSIÓN

A través de esta breve aportación, que se puede consultar en su versión completa en las Actas del Congreso El Franciscanismo: Identidad y Poder(18), podemos percibir un capítulo más del esplendor cultural montillano emergido durante los siglos barrocos. Pues, como es sabido, desde el siglo XVI existió en nuestra ciudad un sustrato intelectual que dedicó parte de su vida a plasmar sobre el papel los amplios conocimientos de la materia que dominaron, entre los cabe citar a San Juan de Ávila, San Alonso de Orozco, el Inca Garcilaso de la Vega, o los jesuitas Martín de Roa y Alonso Rodríguez. 

A este elenco de famosos escritores que proyectaron el nombre de Montilla gracias a su relevancia y prestigio social hay que sumar otros tantos que subyacen bajo el título de sus obras literarias, olvidadas en los fondos antiguos de las bibliotecas y superadas por la evolución del pensamiento, pero no debemos olvidar que fueron muy empleadas en su época. Tal fue el caso del protagonista de este estudio, un fraile mendicante, seguidor de las huellas de Francisco de Asís, teólogo, profesor, biblista y predicador de prestigio que ocupó los máximos grados del solar franciscano andaluz y elevó su oratoria en incontables púlpitos de nuestra región, como demuestra el interés por editar sus panegíricos.

Del mismo modo, sus obras fueron muy utilizadas en aulas de seminarios y universidades  como fuera el caso del Enchiridion predicable, un manual de apoyo al estudio de la Biblia –el libro más publicado de la historia– que en el Siglo de Oro era exclusivo de grandes teólogos. Tampoco hemos de olvidar su Luz Seraphica, un volumen de lectura obligada para los miembros de la Orden Tercera, una de las entidades religiosas de carácter laico más propagadas del orbe católico, ya que fue instaurada en la práctica totalidad de los conventos franciscanos masculinos y femeninos e incluso integrada dentro otros grupos como hermandades y cofradías. Esta obra sirvió posteriormente de base a otros autores que la ampliaron e incluso la llegaron a publicar con el mismo título dado por el fraile montillano.

De su vasta erudición han llegado hasta nosotros las cuatro obras impresas que hemos tratado, lo que nos hace pensar en la probable existencia de impresiones de más obras morales de características similares a los sermones hallados. Por ello, no debemos de dejar de profundizar en la vida y obra de hombres como Miguel de Aguilar si queremos en el futuro conocer algo más y mejor nuestro pasado y sus protagonistas.

FUENTES:
(1) Por la fecha de su bautismo intuimos que el día de su nacimiento pudo ser el 29 de septiembre, festividad de San Miguel arcángel.
(2) Archivo Parroquial de Santiago de Montilla (APSM). Libro 23 de bautismos, f. 333.
(3) APSM. Libro 6 de desposorios (pequeño), f. 16. Ítem: Libro 8 de velaciones y desposorios, f. 85.
(4)Archivo Histórico Municipal de Montilla (AHMM). Actas Capitulares, Libro 14, f. 67 v.
(5)DE CASTRO PEÑA, I.: La Orden Franciscana y San Francisco Solano en la documentación del Archivo Municipal de Montilla, págs. 55-71. En: “XVI Curso de Verano El Franciscanismo en Andalucía. San Francisco Solano en la Historia, Arte y Literatura de España y América”. Córdoba, 2011.
(6) Archivo de Protocolos Notariales de Montilla. Escribanía 3ª. Leg. 464, f. 91. Véase ítem: APSM. Libro nº 23 de testamentarías, f. 318.
(7) Esta deducción podemos confirmarla en su hijo Fr. Luis, morador del convento de San Agustín de Montilla, donde predica uno de los días del solemne Octavario celebrado con motivo de la colocación de la imagen de Jesús Nazareno en su nueva capilla de la iglesia agustina, en enero de 1689.  Biblioteca Nacional de España (BNE). Sig. R/34986/1.
(8) Ibíd.
(9) LAÍN Y ROJAS, S.: Historia de la Provincia de Granada de los frailes menores de N.P.S. Francisco, pág. 460. Martos, 2011.
(10) Ibídem, pág. 462.
(11) Ibíd., p. 476.
(12) Ibíd., p. 486.
(13) Los ejemplares que hemos manejado se hallan en la Biblioteca Diocesana de Córdoba, con las signaturas: R18/10732 y R18/12695.
(14) Sermon (dia veinte y cinco de marzo) tres de los seis, que en las seis tardes de los Vierness [sic] de la Quaresma de este presente Año de 1707 /predico (tomando por temas las cartas, que el Evangelista S. Juan escribiò à los Obispos de el Asia) en el Convento de Santa Clara de la Villa de Alcaudete... P.F. Miguel de Aguilar... sacale a luz Don Miguel Gonzalez de Lara.  [s.n., s.a.]. 32 p. ; 4º. Biblioteca Provincial de Cádiz. Sig: Folletos CXXVII-32.
(15) Sermon de accion de gracias a N.S.P.S. Francisco por el natal del serenissimo principe de las Asturias Luis Primero de España en la especial fiesta que a esse fin hicieron sus tres órdenes de la villa de Alcaudete en el Convento de la Gloriosa V.S. Clara de dicha villa / lo saca a luz ... Diego Sanchez Esteban de Leon ... ; predicolo el R.P. fr. Miguel de Aguilar ... de N.S.P.S. Francisco. Impresso en Cordova : en la Imprenta de Dign. Episc., por Diego de Valverde y Leyva y Acisclo Cortés de Ribera, [s.a.]. [6], 18 p. 4º. Biblioteca del Convento de los Padres Capuchinos de Antequera (Málaga), Sig. 4101 (2).
(16) Este volumen es el único de los escritos por Fr. Miguel de Aguilar que aparece en la bibliografía del siglo XX: VALDENEBRO, n. 310. / RAMÍREZ DE ARELLANO, nº 8 – II [Copia la referencia de Valdenebro, aunque toma equivocadamente la fecha]. / PALAU, n. 3624.
(17) Para este trabajo hemos consultado dos ejemplares que existen en la Biblioteca Provincial de Córdoba (Fondo Antiguo, Sig. 13-34 y 14-24), procedentes del convento franciscano de San Lorenzo de Montilla, así como un ejemplar en la Biblioteca Diocesana de Córdoba (Sig. R-18/11572), procedente del Colegio de la Compañía de Jesús de Montilla.
(18) JIMÉNEZ BARRANCO, A.L.: “El franciscano Miguel de Aguilar (1655-1729), semblanza biográfica de un predicador y escritor montillano”. En: El Franciscanismo: Identidad y Poder. Córdoba, 2016; págs. 559-567.

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